Abelardo de la Espriella, candidato presidencial y abogado penalista, enfrentó el 20 de mayo de 2026 el rechazo público de Adriana Cely, hermana de Rosa Elvira Cely —asesinada en el Parque Nacional de Bogotá en mayo de 2012—, quien desmintió que el aspirante haya impulsado la Ley 1761 de 2015, conocida como Ley Rosa Elvira Cely, que tipificó el feminicidio como delito autónomo en Colombia con penas de hasta 50 años de prisión.
La polémica estalló después de que De la Espriella publicara en X: “Aquí, el único que ha defendido a las mujeres he sido yo, y no con discursos inanes: hay dos leyes que así lo demuestran, la Ley Natalia Ponce y la Ley Rosa Elvira Cely”. El mensaje fue una respuesta a críticas surgidas tras varios episodios de comportamiento sexista hacia periodistas. Al leerlo, Adriana Cely decidió hablar públicamente.
“Jamás, jamás en la vida, ese señor tuvo nada que ver en eso. Él nunca aportó una sola palabra”, afirmó Adriana Cely en declaraciones al diario El País, recogidas por múltiples medios colombianos. La hermana de la víctima reconoció que De la Espriella asumió de forma gratuita la representación penal de la familia en el proceso contra Javier Velasco Valenzuela, quien fue condenado a 48 años de prisión por acceso carnal violento, tortura y homicidio agravado. Sin embargo, precisó que la mayor parte del material probatorio —150 elementos en total— fue recopilado por la propia familia, no por el equipo jurídico del abogado.
Los de siempre y el régimen están en la misma narrativa.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) May 12, 2026
Aquí, el único que ha defendido a las mujeres he sido yo, y no con discursos inanes: hay dos leyes que así lo demuestran, la Ley Natalia Ponce y la Ley Rosa Elvira Cely.
Tú, Cepeda, lo que has hecho es defender a las… https://t.co/TH60W6UGtR
Cely también relató episodios de trato irrespetuoso hacia su madre, ya fallecida. “Cuando ella, desde su dolor y conocimiento, daba su punto de vista, él la ninguneaba y la hacía sentir menos. Era irrespetuoso con ella, con la madre de la víctima”, señaló. Agregó que De la Espriella incumplió promesas de gestionar un seguro para la hija de Rosa Elvira y de acompañar una eventual demanda administrativa contra el Estado por las fallas en la atención a la víctima.
El quiebre definitivo llegó cuando el bufete remitió a Cely un contrato para asumir esa demanda civil. La hermana de la víctima consultó a otra abogada, quien le advirtió que no lo firmara. Al no recibir el documento firmado en la fecha estipulada, De la Espriella llamó a Cely mientras ella se recuperaba de una cirugía. “Me dijo: ‘¿Usted qué va a saber de justicia?’. Fue grosero y violento, sabiendo que yo estaba en una clínica”, recordó. Poco después, el abogado dejó el expediente de su hermana en la recepción del edificio y cortó todo contacto.
La redacción de la Ley de feminicidio tampoco lo incluyó. Isabel Agatón, abogada feminista y directora de Cijusticia (Centro de Investigación en Justicia y Estudios Críticos del Derecho), fue la impulsora de la norma y fue categórica: “Ninguna reunión con senadores, ninguna gestión ante las comisiones, ningún papel” tuvo De la Espriella en el trámite legislativo.
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La ley de feminicidio: quiénes sí la construyeron, sin Abelardo de la Espriella
Gloria Inés Ramírez, exministra de Trabajo y senadora ponente del proyecto que se convirtió en la Ley 1761 de 2015, respondió de manera escueta pero contundente sobre una eventual participación del candidato: “Ninguna que yo conozca”. Nidia Olaya Prada, abogada que en esa época litigaba para la Secretaría Distrital de la Mujer de Bogotá y también participó en la construcción del articulado, relató: “Mientras nosotras trabajábamos, lo veíamos diciendo cosas como: ‘aquí representamos a Rosa Elvira Cely'”. Cuando Olaya escuchó a De la Espriella atribuirse la ley en Instagram, su reacción fue de incredulidad: “¿Por dónde?”
Las tres mujeres —Agatón, Ramírez y Olaya— coincidieron en que la norma fue el resultado de un trabajo colectivo entre organizaciones feministas, víctimas y congresistas, y que necesitó dos intentos parlamentarios para salir adelante. Adriana Cely estuvo presente en las reuniones de ese proceso, aportó documentación del caso y conoció de cerca la construcción del texto artículo por artículo.
El equipo de campaña de Abelardo de la Espriella y su bufete no respondieron a las preguntas enviadas por El País para contrastar los testimonios. En su web de candidato y en su sitio comercial —donde vende ropa, ron, café y merchandising con su marca— el abogado mantiene la versión de que su gestión en el caso Cely fue determinante para la aprobación de la ley.
Además del cuestionamiento sobre la ley, el proceso penal en sí mismo dejó un dato significativo: al dictar sentencia en el caso de Rosa Elvira Cely, la jueza reprochó que la acusación no hubiera invocado el agravante contemplado en la Ley 1257 de 2008, que recogía el asesinato de una mujer por razón de género. El caso que luego se convirtió en referencia del feminicidio en Colombia quedó sin ese agravante, a pesar de que la norma existía desde 2008.
Qué sigue para Abelardo de la Espriella en medio del escándalo
La controversia se suma a las críticas previas que enfrenta Abelardo de la Espriella por su comportamiento con mujeres periodistas y llega en plena campaña presidencial de cara a las elecciones de 2026. Adriana Cely indicó que decidió hablar porque ya no tiene nada que perder —su hermana, su madre y su hermano han fallecido—, aunque reconoció sentir temor por posibles represalias. El candidato, que se presenta bajo el lema “Firme por la Patria” con el aval del Movimiento de Salvación Nacional, no ha emitido un pronunciamiento público que refute directamente los testimonios de la familia Cely ni de las abogadas que impulsaron la ley de feminicidio.
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